miércoles, 24 de noviembre de 2010

Taxistas, cuchillas y una boca de camionero

Cuando el estrés comienza a tener efecto en mi cuerpo me comienza a doler la espalda, se hacen mas frecuentas la migrañas, y lo peor, se forman unas aftas asquerosas que me salen en la lengua, que siempre me hacen recordar a "El nombre de la rosa", libro convertido en pela con Sean Connery haciendo de cura (si usted querido lector no comprende de qué estoy hablando, déjeme informarle que debe ver más cine). No sólo eso: pareciera que estoy en "mis días" por tiempo indefinido. Desarrollo una personalidad de bitch increíble, granputeando a todo el mundo y peleándome con mas taxistas que de costumbre.

La vez pasada me encontraba en ese cruce infame entre javier prado y nicolás arriola -la "cuchilla" como le dicen los taxistas- y quería, ilusamente, meterme a la auxiliar para entrar a Sodimac. Resulta que un taxista se me comienza a pegar al carro, al punto que pensé que en cualquier momento me lo rayaba. De pensarlo nomás ya me enervaba, se me subía la sangre a la cabeza, así que ya no pude controlarlo y bajé la luna para emitirle una opinión sobre él, sobre su auto y qué cosa le iba a pasar si me tocaba el mío. 

La verdad es que ya no me acuerdo bien que le dice, pero sí definitivamente le hice recordar a su mamá varias veces. Como el taxista no se la esperaba, dado que soy una "dama" y además tengo cara de chibola, casi se hace la pichi y solo atinó a decirme "que malcriada". 

Supe en ese momento que no me iba a rayar el carro.  

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